Educación Secundaria

En esta época, los alumnos cumplen 13 años y se convierten en adolescentes. Dos gestos característicos definen esta fase de la vida: un principio exterior activo, y los indicios de un estado psicológico interior dinámico. La avidez de experimentar y conocer los fenómenos exteriores se mezcla con la naciente capacidad de reflexión y los primeros indicios de autorreflexión. En esa imagen de fuerzas emergentes comienzan a manifestarse más claramente los cambios físicos que establecen la capacidad e identidad sexual. Los cambios físicos tienden a adelantarse un poco al desarrollo psicológico. El sentimiento y el anhelo de independencia y soledad que se produce puede ir acompañado de una cierta ansiedad, sensibilidad emocional y vergüenza. Explosiones esporádicas de energía y avidez en expandir los horizontes exteriores pueden competir con periodos de pesadez letárgica e introspección contenida.

En general, hay diferencias significativas en la manera en que los niños y las niñas se enfrentan con los desafíos de su edad y los resuelven. Los temas del currículo, que reflejan la exploración exterior del mundo por parte del alumno y su viaje interior, incluyen: los viajes de exploración en la historia, concentración en el modo y el estilo en la lengua materna, las áreas de combustión y mecánica en química y física, y la salud, nutrición e higiene en el bloque de la clase principal.

Los niños han llegado ahora a un periodo crítico en su desarrollo que puede experimentarse negativamente como crisis y a menudo se describe de esta manera en muchas publicaciones sobre la pubertad. Sin embargo, es importante que los educadores traten ese desafío más como oportunidad que como crisis. Entre los 12 y los 14 años los alumnos realmente han establecido una nueva relación con el mundo. Físicamente experimentan un segundo cambio en su figura, a menudo creciendo mucho más, pero su “estructura interior” también cambia considerablemente. Hasta entonces el hábito y la educación habían regido su comportamiento más que sus propias elecciones e inclinaciones. Ahora, su vida anímica brota eruptivamente hacia el mundo que les rodea.

Hay que ofrecer a los adolescentes nuevas perspectivas, dirigiendo sobre todo su atención hacia el mundo. Hay que animar a los alumnos a tomar la iniciativa y a apreciar ideas de carácter abstracto y lógico. Hay que estimularlos a desafiar actitudes y suposiciones que antes habían aceptado por la autoridad y habría que mostrar cómo formular sus propios puntos de vista a la vez que aceptar el hecho de que los demás quizás ven el mundo de otra manera. Hay que apoyar el desarrollo saludable de la propia capacidad de juzgar las cosas individualmente e incentivarles para que vayan ejercitando gradualmente la responsabilidad social en el contexto de la comunidad de su clase. En esta edad es importante que los alumnos se experimenten a sí mismos como ciudadanos del mundo y como individuos que tienen responsabilidades sociales.

La pedagogía Waldorf, estimula el despertar de la conciencia individual y a la vez social de los alumnos, para que se puedan adaptar al orden social, pero sin perder su esencia como individuos libres.